Un tiempo atrás, en las tierras árabes, existía un noble y valiente Príncipe árabe, que vivía en su lujosa mansión, con sus familiares y sirvientes.
El clima allí era muy bueno, tanto metafórica como literalmente hablando: había mucho trabajo ya que las tierras eran fértiles, no sufrían sequías, y el príncipe, dueño de estas tierras, era muy justo tanto a la hora de repartir trabajos, como así también, a la hora de repartir los productos elaborados, los bienes recibidos y los diferentes víveres que la gente necesitaba para vivir.
Un día, el Príncipe tenia antojo de comer duraznos, asique envió a su mejor sirviente y amigo, al mercado, para que le comprase un par y así comerlas con el.
El día era hermoso, había buen clima como siempre y el sol estaba radiante. Cuando el sirviente llego al mercado, empezó a caminar visitando las tiendas hasta encontrar la tienda de frutas, sin embargo, antes de llegar a dicho lugar, noto que una persona extraña, cubierta por un manto negro estaba observándolo desde hacia un largo rato. Intrigado por dicho suceso, decidió ir a encontrarse con el para ver que deseaba. Pero para su sorpresa, a medida que se acercaba, se daba cuenta que esta persona era muy alta y lucia muy tenebrosa, además de que era difícil ver quien era, ya que la mayor parte de su cuerpo estaba cubierta bajo ese manto, lleno de polvo y arrugado. Incluso le fue imposible ver su rostro, ya que lo cubría una capucha del mismo color. El sirviente sin dudarlo, se dio cuenta que era La Muerte que vino a buscarlo.
Entonces así, atemorizado por dicho evento, huyó hacia el palacio, a contarle lo sucedido al Príncipe y entonces así pedirle su ayuda. Cuando este llegó, el Príncipe entendió que algo malo había sucedido, ya que su sirviente no vino con los duraznos que el quería. No, es broma. Como dije antes, el Príncipe notó que algo malo sucedía al ver el rostro helado del miedo de su sirviente. Luego de la eventual charla, el Príncipe dijo lo siguiente:
"Ve al establo y toma mi mejor corcel, el que es blanco. Ël es el mejor caballo de esta región ya que es el mas veloz y mas fuerte. Sal de aquí en este momento y viaja hacia la ciudad de Damasco. Con mi corcel, estoy seguro que a las 8 de la mañana llegaras allí y entonces así la muerte no te podrá hacer nada. En cuanto a mi, iré al mercado ahora mismo a enfrentarlo."
Dicho esto, cada uno emprendió su viaje. Pero como no hay mucho que relatar del viaje de nuestro sirviente, me dedicaré a contar que sucedió con el Príncipe.
Una vez llegado al mercado, el Príncipe empezó a caminar atraves de las tiendas, hasta que finalmente encontró a la persona que su sirviente menciono con anterioridad. Enojado, desenfundó su cimitarra y lo llamó con un fuerte grito, por la espalda. El sujeto se dió vuelta muy lentamente, y respondió dicho llamado.
Como dije anteriormente, todo su cuerpo, incluso su cabeza, estaba cubierta por un gran manto negro y una capucha del mismo color. Nisiquiera se podía ver sus manos, sus pies, o su boca, ya que por extraño que parezca, y apesar de que día estaba bien iluminado, había un inmensa y profunda oscuridad debajo de ese manto, que hacia imposible para el ojo humano poder distinguir algo.
Aun así, el Príncipe, furioso con esta extraña persona, le pregunto si era el La Muerte, y por qué estaba asustando a su sirviente, amenazándolo con llevárselo al mas allá, ya que el era muy buena persona y era joven, asique tenía mucho por vivir todavía.
Y tal y como todos pensamos, esta extraña persona se presentó hacia el como La Muerte. Pero sin embargo, el le aclaró que no estaba aquí por él, ya que todavía faltaba para su hora. Y en base a esto, La Muerte le confesó que estaba sorprendido de ver al sirviente del Príncipe aquí, por esta parte de la región del continente. Confundido e intrigado, el Príncipe decidió preguntarle por que, a lo que La Muerte le respondió:
"Me pareció extraño y me llevó una gran sorpresa encontrarme con el aquí, ya que tengo una cita con el, mañana a las 8, en la ciudad de Damasco".
Supongo que la Moraleja sería: No podemos escapar del destino.
El clima allí era muy bueno, tanto metafórica como literalmente hablando: había mucho trabajo ya que las tierras eran fértiles, no sufrían sequías, y el príncipe, dueño de estas tierras, era muy justo tanto a la hora de repartir trabajos, como así también, a la hora de repartir los productos elaborados, los bienes recibidos y los diferentes víveres que la gente necesitaba para vivir.
Un día, el Príncipe tenia antojo de comer duraznos, asique envió a su mejor sirviente y amigo, al mercado, para que le comprase un par y así comerlas con el.
El día era hermoso, había buen clima como siempre y el sol estaba radiante. Cuando el sirviente llego al mercado, empezó a caminar visitando las tiendas hasta encontrar la tienda de frutas, sin embargo, antes de llegar a dicho lugar, noto que una persona extraña, cubierta por un manto negro estaba observándolo desde hacia un largo rato. Intrigado por dicho suceso, decidió ir a encontrarse con el para ver que deseaba. Pero para su sorpresa, a medida que se acercaba, se daba cuenta que esta persona era muy alta y lucia muy tenebrosa, además de que era difícil ver quien era, ya que la mayor parte de su cuerpo estaba cubierta bajo ese manto, lleno de polvo y arrugado. Incluso le fue imposible ver su rostro, ya que lo cubría una capucha del mismo color. El sirviente sin dudarlo, se dio cuenta que era La Muerte que vino a buscarlo.
Entonces así, atemorizado por dicho evento, huyó hacia el palacio, a contarle lo sucedido al Príncipe y entonces así pedirle su ayuda. Cuando este llegó, el Príncipe entendió que algo malo había sucedido, ya que su sirviente no vino con los duraznos que el quería. No, es broma. Como dije antes, el Príncipe notó que algo malo sucedía al ver el rostro helado del miedo de su sirviente. Luego de la eventual charla, el Príncipe dijo lo siguiente:
"Ve al establo y toma mi mejor corcel, el que es blanco. Ël es el mejor caballo de esta región ya que es el mas veloz y mas fuerte. Sal de aquí en este momento y viaja hacia la ciudad de Damasco. Con mi corcel, estoy seguro que a las 8 de la mañana llegaras allí y entonces así la muerte no te podrá hacer nada. En cuanto a mi, iré al mercado ahora mismo a enfrentarlo."
Dicho esto, cada uno emprendió su viaje. Pero como no hay mucho que relatar del viaje de nuestro sirviente, me dedicaré a contar que sucedió con el Príncipe.
Una vez llegado al mercado, el Príncipe empezó a caminar atraves de las tiendas, hasta que finalmente encontró a la persona que su sirviente menciono con anterioridad. Enojado, desenfundó su cimitarra y lo llamó con un fuerte grito, por la espalda. El sujeto se dió vuelta muy lentamente, y respondió dicho llamado.
Como dije anteriormente, todo su cuerpo, incluso su cabeza, estaba cubierta por un gran manto negro y una capucha del mismo color. Nisiquiera se podía ver sus manos, sus pies, o su boca, ya que por extraño que parezca, y apesar de que día estaba bien iluminado, había un inmensa y profunda oscuridad debajo de ese manto, que hacia imposible para el ojo humano poder distinguir algo.
Aun así, el Príncipe, furioso con esta extraña persona, le pregunto si era el La Muerte, y por qué estaba asustando a su sirviente, amenazándolo con llevárselo al mas allá, ya que el era muy buena persona y era joven, asique tenía mucho por vivir todavía.
Y tal y como todos pensamos, esta extraña persona se presentó hacia el como La Muerte. Pero sin embargo, el le aclaró que no estaba aquí por él, ya que todavía faltaba para su hora. Y en base a esto, La Muerte le confesó que estaba sorprendido de ver al sirviente del Príncipe aquí, por esta parte de la región del continente. Confundido e intrigado, el Príncipe decidió preguntarle por que, a lo que La Muerte le respondió:
"Me pareció extraño y me llevó una gran sorpresa encontrarme con el aquí, ya que tengo una cita con el, mañana a las 8, en la ciudad de Damasco".
Supongo que la Moraleja sería: No podemos escapar del destino.
Supongo que la Moraleja seria
ResponderEliminar"Enfrentaria hasta la mismisima muerte para no perderte"
Suerte!
chu!
"Lincelp dijo...
ResponderEliminarSupongo que la Moraleja seria
"Enfrentaria hasta la mismisima muerte para no perderte"
Suerte!
chu!"
Deja de flshear.....
toma!.. no le trajo duraznos y lo mando a damasco(?)cuac
ResponderEliminar=)