sábado, 6 de junio de 2009

El viejo tablón.


Había una vez, un pequeño pueblo, en medio del extenso campo pampeano, apartado de los demás pueblos y ciudades de la zona. Era un pueblo muy tranquilo y pacífico, y todos se llevaban muy bien.

Sin embargo, en aquel pueblo vivía un chico que le encantaba molestar a los demás y hacer travesuras, a tal punto que todos en el pueblo lo consideraban una persona malvada, y por eso nadie confiaba en el o hasta le temían.

Un día, este niño estaba sentado en la puerta de la vieja capilla del pueblo, pensando en que podría hacer, ya que se encontraba aburrido. El padre del pueblo, que estaba allí adentro, notó que aquel niño que todos mencionaban como alguien malo, se hallaba en la puerta de aquel viejo lugar. Se acercó a el y le preguntó si necesitaba algo. El niño le contestó que se encontraba aburrido, a lo que el padre le respondió:

"Tengo algo para ti que te mantendrá entretenido un poco" y le entregó una caja de clavos. "¿Ves ese viejo tablón, apoyado sobre esa cerca, enfrente de la capilla ? Quiero que cada vez que hagas una mala acción, como molestar a alguien, mentir, etc, claves un clavo en ese tablón. Ven me a buscar cuando termines la caja"

Dicho esto, el niño confundido pero a la vez animado, puso manos a la obra, y solo le tomó 6 días en terminar esa caja de quinientos clavos. Una vez terminado, fué a contarle lo sucedido al Padre, el cual le respondió:

"Bien, ahora quiero que comienzes a hacer buenas acciones, ayudando a las personas, portándote bien, y esas cosas. Cada vez que hagas una buena acción, quiero que remuevas un clavo de ese tablón."

Esta vez, le tomó un poco mas de tiempo lograr remover clavo por clavo, ya que nadie confiaba en él, y les costaba creer y aceptar que aquel niño, estuviese haciendo buenas acciones. Pero en fin, poco a poco, el niño finalmente terminó con esa labor, y hecho esto, volvió a contarle todo al padre, el cual, nuevamente, le respondió:

"Bien, ahora quiero que veas aquel tablón y te imagines que la gente de este pueblo está representado en él. Tu, al realizar malas acciones, fuiste lastimándolos, representados con los clavos que colocaste allí. Sin embargo, al realizar buenas acciones, esos clavos fueron removidos, es decir, el dolor que les causaste fue removido. Sin embargo, aunque el tablón ya no tenga clavos, sigue teniendo los oyos que hicieron cada clavo. Y con esto, queda demostrado que apesar de todo, quedan cicatrices".

El niño comprendió que apesar de que ahora ya es una buena persona y realiza buenas acciones, jamas podrá borrar el dolor que le causo a ese pueblo, por ello ahora, decidió no lastimar a nadie mas, por que haga lo que haga para compensarlo, una herida nunca puede sanar del todo.

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