Mientras me hayo en un dulce y eterno sueño, incapaz de mover mi cuerpo, o siquiera pensar sobre donde estoy, que es lo que me rodea, o simplemente, pensar en lo que sea, comienzo a escuchar una suave y frágil melodía proveniente de algún lugar cercano a mi, y lentamente empiezo a percibir de que sitio proviene dicha melodía y es ahí, cuando comienzo a pensar y enfocar mi pensamiento sobre este nuevo hallazgo.
Con el pasar de unos pocos segundos, me doy cuenta que esa débil melodía poco a poco va tomando fuerza y comienza a sonar con mayor intensidad, y es ahí donde empiezo a recordar todo, y me doy cuenta que se trata de mi reloj despertador y que ya es un nuevo día.
Mis ojos empiezan a abrirse, y es así que voy descifrando cada cosa a mi alrededor, en esa habitación que fue mi tumba por un tiempo, aunque aun no estoy segura cuanto tiempo funcionó como tal dicho lugar.
Mis manos y brazos recuerdan que pueden moverse, y es así que retiran de mi cuerpo aquellas sabanas arrugadas y viejas, que cuidaron de mi mientras yo me encontraba en ese profundo viaje através de mi mente.
Amedida que ello sucede, descubro que antes conocía algo que se llama "Frío" y entonces decido levantarme de aquella cama, para buscar algo con que abrigarme, mientras mi piernas recuerdan que solían llevarme de acá para haya para satisfacer mis necesidades.
De esta forma, todos los días, al despertar, me doy cuenta que mi cuerpo hace mucho por mi, y día a día, me esmero por cuidarlo mejor y asi lograr una simple armonía que perdure por toda la eternidad.
Con el pasar de unos pocos segundos, me doy cuenta que esa débil melodía poco a poco va tomando fuerza y comienza a sonar con mayor intensidad, y es ahí donde empiezo a recordar todo, y me doy cuenta que se trata de mi reloj despertador y que ya es un nuevo día.
Mis ojos empiezan a abrirse, y es así que voy descifrando cada cosa a mi alrededor, en esa habitación que fue mi tumba por un tiempo, aunque aun no estoy segura cuanto tiempo funcionó como tal dicho lugar.
Mis manos y brazos recuerdan que pueden moverse, y es así que retiran de mi cuerpo aquellas sabanas arrugadas y viejas, que cuidaron de mi mientras yo me encontraba en ese profundo viaje através de mi mente.
Amedida que ello sucede, descubro que antes conocía algo que se llama "Frío" y entonces decido levantarme de aquella cama, para buscar algo con que abrigarme, mientras mi piernas recuerdan que solían llevarme de acá para haya para satisfacer mis necesidades.
De esta forma, todos los días, al despertar, me doy cuenta que mi cuerpo hace mucho por mi, y día a día, me esmero por cuidarlo mejor y asi lograr una simple armonía que perdure por toda la eternidad.
Dia Tras dia recuerdo que vale la pena levantarse para ver el sol salir.
ResponderEliminarQue aquella ezperanza sigue intacta en mi, y busca cumplir ese sueño.
suerte!
chu!